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martes, 20 de septiembre de 2016

¿Cómo debería ser la educación?

Post de opinión basado, entre otras, en ideas presentadas en "Cambiar los paradigmas educativos", de Sir Ken Robinson y "La nueva educación" de César Bona


Bien, supongo que, casi cualquier maestro, alguna vez se ha planteado y, si no lo ha hecho, mi humilde opinión es que debería hacerlo, aunque sea simplemente como un medio de autoevaluación. Pero, antes de lanzarnos a responder a esta pregunta, es importante saber qué es la educación y cómo se encuentra actualmente. Así pues, vamos a ello: la educación, según se acordó en el acuerdo del 10 de diciembre de 1948, es un derecho humano, lo que supone el libre acceso a la educación básica obligatoria y superior.
Paremos aquí; vamos a echar un vistazo a un par de palabras, "básica" y "obligatoria". La segunda, vinculada a la educación, significa que tenemos que ser educados. En realidad, vamos a ser educados, el mismo proceso de vivir y crecer educa. Así que esta concreción no tendría sentido si no fuese porque acompaña a la primera palabra que hemos destacado: "básica". Cuando nos referimos a la "educación básica" nos estamos refiriendo a un proceso educativo determinado, delimitado por una ley, de acuerdo a diferentes objetivos políticos, culturales y económicos y evaluado en muchos casos por test estandarizados.
Finalmente nos referimos a "ir a la escuela", lo cual es (o debería ser) el "trabajo" de los niños, ya que el trabajo es la tarea de los adultos, pero hay una pequeña diferencia entre estas tareas. De algún modo, como afirma César Bona, los adultos pueden elegir en qué trabajar, pero, para los niños, esta elección es imposible; tienen que ir a la escuela y estudiar matemáticas, literatura, ciencia, arte, ...

jueves, 8 de septiembre de 2016

El uso interdisciplinar de "El Principito" en el aula de Primaria - PARTE 1

AVISO: Esta colección de post puede contener spoiler de la obra referida.


El Principito, la famosa novela de Antonine de Saint-Exupéry, es capaz de atrapar tanto a adultos como a niños; a los primeros por evocar la infancia del lector al reflejar la inocencia y ternura del pequeño "Principito", y a los segundos por transportarles a un mundo de fantasía, en el que todo es posible, donde un "niño príncipe", que podría ser cualquiera de ellos, lleva al adulto hasta mundos desconocidos o, quizás, solo olvidada. 
Estas son algunas de las razones que, junto con su calidad literaria, hacen de esta obra un imprescindible en las bibliotecas de una escuela de Primaria.  Así, intentando explotar al máximo las posibilidades de esta pequeña gran novela es como surge esta colección de posts en los que mostraré las potencialidades para el trabajo indisciplinar con esta obra; pero seguro que algo se me escapará, así que me encantaría ver como vuestros comentarios van completando esta y las sucesivas entradas en el blog. 
Y ya, después de esta introducción... ¡empezamos!

I y II > ¡Cuidado profesor!

Estos primeros capítulos ponen en situación al maestro y le advierten de la responsabilidad de su trabajo.
Nos hablan de cómo unas palabras de "persona grande" pueden condicionar el futuro de nuestros alumnos

sábado, 3 de septiembre de 2016

Esconderse para contar

Os pongo en situación:
Un niño de 6 años, acaba de terminar Infantil y está en su verano de Infantil a 1º de Primaria. Le pido que resuelva unos ejercicios de matemáticas y, dedo en mano (los ejercicios son sobre una tablet) se dirige a responder pero duda, duda y sus manos se esconden debajo de la mesa para empezar a contar con los dedos.
No sigo, es aquí donde comienza el debate que me gustaría compartir con vosotros. Con a penas 6 años, recién cumplidos... acaba, con un poco de suerte, de romper la linealidad del conteo para empezar a contar desde el primero, así que ni hablamos de algoritmos y, mucho menos, de hechos numéricos... este niño necesita objetos para contar. Pero él (como todos los niños, nos es más genio que ninguno), cuando no tiene esos objetos, va más allá y los encuentra en sí mismo, utiliza los dedos de las manos; encuentra una herramienta que le ayuda a contar, a hacer lo que queremos que aprenda a hacer... pero no, ¡con los dedos no vale contar!