Post de opinión basado, entre otras, en ideas presentadas en "Cambiar los paradigmas educativos", de Sir Ken Robinson y "La nueva educación" de César Bona
Bien, supongo que, casi cualquier maestro, alguna vez se ha planteado y, si no lo ha hecho, mi humilde opinión es que debería hacerlo, aunque sea simplemente como un medio de autoevaluación. Pero, antes de lanzarnos a responder a esta pregunta, es importante saber qué es la educación y cómo se encuentra actualmente. Así pues, vamos a ello: la educación, según se acordó en el acuerdo del 10 de diciembre de 1948, es un derecho humano, lo que supone el libre acceso a la educación básica obligatoria y superior.
Paremos aquí; vamos a echar un vistazo a un par de palabras, "básica" y "obligatoria". La segunda, vinculada a la educación, significa que tenemos que ser educados. En realidad, vamos a ser educados, el mismo proceso de vivir y crecer educa. Así que esta concreción no tendría sentido si no fuese porque acompaña a la primera palabra que hemos destacado: "básica". Cuando nos referimos a la "educación básica" nos estamos refiriendo a un proceso educativo determinado, delimitado por una ley, de acuerdo a diferentes objetivos políticos, culturales y económicos y evaluado en muchos casos por test estandarizados.
Finalmente nos referimos a "ir a la escuela", lo cual es (o debería ser) el "trabajo" de los niños, ya que el trabajo es la tarea de los adultos, pero hay una pequeña diferencia entre estas tareas. De algún modo, como afirma César Bona, los adultos pueden elegir en qué trabajar, pero, para los niños, esta elección es imposible; tienen que ir a la escuela y estudiar matemáticas, literatura, ciencia, arte, ...
